Llevo tiempo dándole vueltas a la terrible confusión que día a día se mantiene perturbando mi mente. No es algo extraño, sino algo cotidiano: es el "TODO" que nos rodea diariamente. Usualmente la gente me dice que soy antisocial, porque no disfruto mucho de la compañía de las personas, de las pláticas sin sentido que a menudo encuentro hipócritas, así que termino estancado en una introversión irremediable.

Entonces le dedico tiempo, mucho tiempo a analizar el por qué de mi preocupación, que más que preocupación, es ansiedad, es incomprensión.

Y hace poco logré encontrar la respuesta: la humanidad.

El mundo, la Tierra con sus bellos elementos; donde se puede oler el increíble aroma de las flores, escuchar la música producida por el viento al soplar, o el agua cayendo en enormes cascadas brillantes, ese mundo que tanto amo está convirtiéndose en una concentración de humo, drogas, sexo, alcohol y violencia. ¿Cómo puede ser?

Apenas estoy realmente conociendo la parte mala de la vida, donde mucho de lo que me rodea está terriblemente infectado por la vacuidad de los seres humanos, que carecen de sentido, de lógica y de razón; todos aquellos que anteponen sus necesidades físicas a las verdaderas necesidades espirituales de los demás.

La humanidad, la penosa existencia de la raza humana está terminando con todo lo que le fue otorgado: un mundo perfecto en donde podrían vivir en armonía.

Sí, quizá durante siglos y siglos hemos peleado constante e interminablemente por obtener el poder, la gloria y la fama; por satisfacer nuestros deseos carnales más egoístas, pero al menos no dañábamos tanto a nuestro entorno.

Ahora sólo existe humo, autos, contaminación. La gente no siente el menor respeto por los animales, que, en mi parecer tienen mucho más derecho a vivir que nosotros. Ellos contribuyen a conservar una cadena perfecta de preservación y nosotros sólo destruimos.

No odio a la humanidad, sólo no puedo llegar a comprenderla, por más que lo intento. Tal vez para todos ustedes mi mentalidad sea la de un niño que no ha vivido suficiente para emitir un juicio, sin embargo, ¿ustedes siquiera han emitido un juicio? ¿han tratado de ver más allá a los daños que cada día hacen?. Gritar en la calle, las millones de groserías que se dicen día a día mientras manejan, los asesinatos, el crimen, la matanza de animales, la sobreexplotación del suelo y los árboles, la falta de moral.

¿Qué es la moral?, una serie de pautas a seguir tratando de encontrar un bien común. Si bien la moral es subjetiva, ¿acaso somos todos tan egoístas como para luchar en contra de un bien común?

No me considero distinto a ninguno de los que en este momento pueden leer esto, simplemente quiero creer que, de mi parte, voy a colaborar para hacer de este mundo un mejor lugar. Lo necesitamos, todos.

Este pensamiento, que espero pueda llegar aunque sea a una persona además de aquellos que son cercanos a mí, está destinado a tratar de lograr que colaboremos un poco más con nuestro entorno, que reconozcamos lo que verdaderamente es bueno.

Mundo, no tengo nada que reprocharte, te adoro por existir.

Humanidad, ¿qué te está pasando?

Mundo, ¿por qué te decides a dejarnos solos?, no me quejo de tu belleza, de la forma en la que nos has dado vida, no. Me quejo de la forma en la que nos haces vivir la vida, y es que, en este mundo lleno de horrores, alojado en una cultura superficial, dime, ¿a dónde puedo escapar?

Si no son las substancias dañinas al cuerpo, es lo que todos llaman "noviazgo" enfocado al deseo, y erróneamente lo confunden con el amor.

Y es que el amor es algo tan complicado. ¡Gracias mundo por darnos ese lujo de amar!, ¿pero a qué precio?

La antitesis del amor es la soledad, desde mi perspectiva. Y de esa soledad ¿hay alguien que se salve?

La esperanza, la fe que se nos dio al nacer, que nos inculcó la vida desde distintos puntos, desde distintas perspectivas: esa fe me la han robado.

Y dime mi mundo querido: ¿quién me devolverá la fe?, ¿por qué he de continuar vivo sin vida?

El amor que me rodea, que es puro, tierno, libre de añoranzas, de deseos y de conveniencia es tan fuerte que me espanta. ¿Cómo, con el ejemplo que la sociedad me ha dado, voy a corresponder a este amor?

La moral deshecha en un mar de negligencia, cubierta de negrura aparentemente transparente nos brinda ahora la educación, ¿cómo te respeto, a tí mi mundo?, ¿sigo este ejemplo?

Lo único que pido es que vuelva a ser normal, que pueda perderme en un oceano sin fin de sueños y esperanzas alojadas en lo más profundo de mi mente, sin que vengan a perseguirme los fantasmas de la cotidianidad, de la enajenación.

Quiero verme rodeado de niños gritando y cantando al futuro. Quiero ver a la chica que amo en un bello bosque de ideales interminables. Quiero que mis padres sientan la libertad de caminar por la calle, tomados de la mano.

Mundo: no tengo nada que reprocharte, sólo mucho que agradecerte.

Humanidad: ¿qué te está pasando?... humanidad, ¿alguna vez voy a ser libre?...