La congregación de Motzorongo se localiza a 40 kilómetros aproximados de la ciudad de Córdoba (carretera federal a Veracruz, desviación a la altura de Yanga, hay una señal vial que dice Omealca) y a 60 kilómetros de la ciudad de Tierra Blanca (carretera La Tinaja-Cd. Alemán, desviándose en El Amate, la placa vial indica Las Margaritas). Motzorongo es vocablo alterado de la lengua náhuatl motzolonco, y dice, al español: "En el ano grande" o "Lugar donde se junta (la cañada)".
El lugar perteneció al cantón de Zongolica y centro del interés del oficial mayor de fomento del presidente de la nación, Gral. Porfirio Díaz, Carlos A. Pacheco, quien decide erigir su hacienda en Motzorongo. Sus fronteros estaban hasta donde en la actualidad se conoce como congregación Las Josefinas, abarcando Barranca Seca, El Paraíso y Presidio.
Para dotar de maquinaria el terreno escogido de un trapiche, introduce el servicio de la locomotora de vapor, a través de un ramal ferroviario al que identificó como Ferrocarril Agrícola.
La línea arrancó de Córdoba y se construyeron sólo 46 kilómetros y 190 metros. No mucho, por cierto, pero lo suficiente para llegar exactamente a Motzorongo.
Pacheco había firmado la introducción al Proyecto de la Colonia Agrícola e Industrial en septiembre de 1889, y allí habla del camino que irá de Córdoba a Tuxtepec. El tramo construído se conoce en adelante como Ferrocaril Agrícola y debió prestar grandes servicio a los beneficiarios de la testamentaría.
"¡Qué risueñas esperanzas para el porvenir! con justicia la hermosa Motzorongo está de plácemes. La importante fracción de la línea que se inaugura, es ya un poderoso elemento que da vida a los pueblos de la comarca 1 que recorre a las empresas fabriles que a la agrícola comienzan a levantarse, no sólo son de sumo interés para la generalidad de la República"; fragmento del discurso: inauguración del Ferrocarril Agrícola de Córdoba hasta Motzorongo, 1981 del autor J. Vidarique, dedicado al Sr. Gral. Carlos A. Pacheco, levanta su trapiche productor de miel y azúcar y frente a él, se edifican la estación del Ferrocarril Agrícola y la capilla.
"En la capilla de la Hacienda de Motzorongo a 13 de Septiembre de 1892, me consta que el presbítero don Epifanio Macera bautizó solemnemente, puso óleo y crisma a María Ángela de 1 año de edad, hija legítima del Joaquín Peña y Felicitas Chino, vecinos de la misma hacienda, fueron sus padrinos: Antonio Vera y Estefanía Juárez a quienes advertí sobre su obligación y parentesco espiritual. Y firmé.". Tomado del libro I, de Fe de bautizos, capilla de la Hacienda de Motzorongo del año 1892.
Un dato que nos proporciona don Miguel Méndez Tepole es que el reloj de la torre de la capilla de Motzorongo, el Palacio Municipal de Zongolica y el de una iglesia en Orizaba datan del mismo año. Según le narraba su padre Miguel Méndez Cerro. El conjunto habitacional todavía se conserva con su torre que muestra un reloj. En uno de sus ventanales (donde fuera restaurante designado en los años 70's para los empleados de la Central Motzorongo) aun se nota en la herrería una especia de ventanilla, en esta parte del antiguo inmueble la llamaban la pagaduría. Doblones que se lograron rescatar dan fe de la moneda acuñada por The Motzorongo Sugar Company; sus dueños eran norteamericanos en 1900.
Una hermosa casona se levanta con vista a la fábrica azucarera, es la Gerencia General. Sus paredes son gruesas y, al parecer, están compuestas de material de lodo y piedra.
El viejo inmueble del Ferrocarril Agrícola continuó sirviendo como estación del tren, en un cálculo, hasta los años 60's. Las iniciales F y A aún se hallan arriba de los portones de la estación La Gloria. En la calle Luis Calderón y andador La Galera, está el antiguo sindicato de los obreros. Esta vieja casona fue, originalmente, ocupada para las bestias mulares y todavía se encuentran las argollas en las paredes. Se nota todavía una calzada de piedra y sus balcones tienen de barrotes, vías de locomotora. Al parecer, aquí fue la troje de la hacienda.
El secretario de fomento, Carlos A. Pacheco, organiza una partida de caza mayor en su hacienda Motzorongo, a los que asisten juntos el Presidente, el secretario de estado Joaquín Baranda y los gobernadores del estado de México, de Hidalgo, de Guanajuato, de San Luis Potosí y de Tlaxcala, además de los generales Treviño y Naranjo y otros personajes.
La Cañada del Tigre posee leyendas contadas por sus habitantes de mayor edad. Una de ellas nos hace viajar en el tiempo y nos recuerda a aquel obrero que vio salir -en el turno de las 10 PM- por donde se ubican las calderas, a un monje vestido de un tosco sayal, rapado y descalzo, quien atravesó por la grúa Mirón, salió por la entrada de las palmas cubanas y fue a la Tienda Grande donde desapareció.
Fantasmas y ruidos extraños relatan los trabajadores del turno de la noche; narran que en el mes de Agosto, a la 1 de mañana oyeron repicar el reloj de la Tienda Grande (en los años 80's, incluso funcionaba dando la campanada de la hora exacta).
El centro del pueblo, de acuerdo a la nomenclatura, posee esta parte del pasado; patrimonio histórico del municipio de Tezonapa, dentro de los edificios de importancia como: la capilla de la Santa Cruz, casonas antiguas de la planicie y el que fuera hospital de La Cuyamel, y después internado en San Agustín Del Palmar que data de principio del, siglo XX y que, presumimos, perteneció a la Hacienda Las Josefinas, una vez que el soldado de la Batalla del 2 de Abril de 1867, Pacheco, según la leyenda, perdió la finca Motzorongo en un juego de cartas.
Allá por el año de 1925 en el mes de Abril tuvo que ir a Motzorongo, centro de la reacción y casco de la Hacienda, J. Trinidad Barajas a documentar una carga por Express y fue echo prisionero por un militar destacamentazo de este lugar. El compañero vocal Melecio Munguía, recurrió al juicio de amparo y logró poner en libertad al prisionero sacándolo a escondidas de la Hacienda Motzorongo, por los compañeros Francisco Victoria y Florencio Beltrán, se dieron cuenta que la reacción tenía puesta una emboscada en La Pochota por donde tenía que pasar, pero lograron burlarse de las intenciones de los militares de la hacienda.
Se infiere que se trataba de una enorme propiedad que incluía los más diversos climas y cultivos. De allí han salido varios pueblos y ejidos.
Fuente: El Mundo de Córdoba