Hace unos días, íbamos rumbo al parque La manzana, Mary, Panchito y yo, cuando al pasar por el campo se escuchaba un gatito, el sonido parecía salir de un hoyo que daba al drenaje, lo buscamos y no aparecía, pero como a la tercera ocasión la manzana lo vió y lo sacó de ahí, después una caja decía que alguna gente in-humana lo había tirado, decidimos adoptarlo pero al final fui yo quien se lo llevó a su casa, se llama Ismaelito en honor a su descubridor, jeje, no es cierto, aún no lo bautizamos.
Bueno, el gatito no sabía tomar líquidos por sí solo y temblaba de frío, los primeros días tuve que partirle las croquetas a la mitad para que se lo pudiera tragar y tenía que darle leche con un gotero.
Al día de hoy, el gato ya puede tomar leche por sí solo hasta atragantarse, lo mismo que las whiskas que no solo se las come, sino que se las quita a los demás gatos. Además es un demonio porque no hay día en que no haga alguna travesura, o rompe algo, o se sale a la calle, o anda corriendo como loco por la casa.
Creo que le gustan mucho mis manos porque no hay día en que no me las muerda sin motivo alguno. Es muy juguetón, siempre encuentra algún buen cable mío que destruir.
Cuando lo veo siempre me pregunto de donde se apaga pues casi nunca duerme y siempre se la pasa haciéndole maldades a los otros gatos de mi casa. Como dije antes, todavía no tiene nombre "oficial", aunque todos lo llamemos güero, negro, pingo, bolillo quemado, tizón, etc. (se aceptan sugerencias).