A veces pienso que el cerebro humano puede almacenar mucha más información que cualquier disco rígido de gran capacidad, me parece asombroso como los seres humanos podemos en cualquier momento de nuestras vidas retroceder unos cuantos años en el pasado y revivir casi con exactitud abismal momentos hermosos, alegres, tristes o desesperantes según sea el estado de ánimo que escoja nuestra mente para ponerse a divagar; no sé si les resulta conocido el hecho de estar viajando y por alguna extraña razón nuestra mente divaga y comenzamos a recordar situaciones, personas, momentos...que nos ocurrieron en un pasado a veces lejano.
Me queda la pregunta de por que sucede esto, ¿qué hace que nuestra mente regrese a ese momento o nos haga pensar en determinada persona?, ¿por qué lo hace después de tantos años? ¿qué dispara el gatillo de nuestra memoria que nos hace traer esos recuerdos?, no lo sé exactamente, y no sé si mi filosofía al respecto sea la cierta.
Muchas veces mi mente casi sin quererlo vaga entre mis recuerdos, y regreso al pasado lejano en tiempo y espacio y simplemente revivo otra vez aquello que me ocurrió, he pensado tanto en esto que he llegado a comprobar que son como activados por colores, sonidos, olores y hasta por rostros semejantes a aquellos de mi pasado, casi puedo apostar que todos nosotros alguna vez al oír una canción cualquiera hemos regresado al pasado en busca de una cara conocida o querida tal vez, suele suceder...
Mi teoría es simple, cada ser humano con el cual nos hemos tropezado en nuestro largo caminar, deja una huella en cada uno de nosotros, buena o mala según la circunstancia, y muchas veces por ejemplo con las buenas huellas se crea una conexión, tal vez porque se creó un vínculo afectivo que aun después de haber terminado, sigue latente en algún lado de nuestra mente o memoria, a mi parecer cuando este vinculo es afectivo se crea un lazo, algo así como una unión, ¿cómo explicarlo? va mas allá del amor, de la amistad, del cariño, es un compendio de todos los sentimientos juntos, es como el lazo que une siempre a una madre con su hijo aunque éste se encuentre lejos, la madre de alguna manera lo mantiene presente, algo similar sucede con esas personas, llámense amigos, novios o personas especiales dentro de nuestras vidas, y al establecer ese vínculo se genera un lazo no tangible, pero si perceptible, extraña manera de definirlo aunque suene contradictorio.
Es entonces que con el pasar del tiempo en algún momento del presente, resurge el recuerdo, regresamos a ese pedazo de nosotros mismo que compartimos con esa persona y por eso revivimos el pasado. La parte sensible del ser humano se compenetra tanto con el otro ser que aun después de la distancia o el tiempo de separación, ese lazo se mantiene fiel y es lo que nos hace recordarlos.
Es como un hilo invisible que nos ata a esa persona o a ese momento, y que por alguna razón muy interna nos regresa en el pasado, me gusta pensar que tal vez en ese preciso momento la otra persona está pensando en nosotros y la conexión se establece y nos recordamos mutuamente, tal vez lo podemos llamar "extrañar" mas que recordar, pero siempre ese recordar deja un dulce sabor dentro de nosotros.
Prefiero los lindos recuerdos a los tristes, me cuesta más lidiar con ellos, porque aun me falta aprender mucho sobre la tristeza interna de los seres humanos, aunque las he vivido casi todas en carne propia aun no logro asimilar las pérdidas y por eso el extrañar o el recordar es más difícil, es más duro, pero de vez en cuando uno de esos recuerdos se cuela entre mis pensamientos y regreso a la tristeza como cualquiera de ustedes.
Por otra parte regreso a mi teoría de que muchos de esos amigos, seres queridos o seres que han dejado una buena huella, han estado con nosotros en algún otro momento, ese lazo intangible que nos une, es más bien como un recordatorio, una identificación; suele pasar que alguna vez conocimos a alguien que nos resultó desde un principio ya conocido, es como volver a ver a alguien que ya estuvo con nosotros en algún lugar aun antes de conocerle, recuerdan que es el sitio donde se reúnen las almas antes de bajar a la tierra, por lo tanto tenemos cualidades, características, aptitudes, detalles y cosas en común.
Es de allí que surge tal afinidad que muchas veces no logramos entender al conocer a otras personas, tenemos la misma raíz y por eso al reencontrarse nuestras almas se reconocen y se alegran a su vez de poder encontrar un pedacito de ese jardín celestial en la Tierra una vez más.