Como cada año en estas fechas, es inevitable sentir ese aire mágico que se respira durante las celebraciones del día de muertos. En estos días es obligado hacer una parada dentro de nuestros recuerdos y transportarnos al pasado, a ese -a veces lejano- pasado y revivir aquellos momentos buenos o malos según nuestra vida, pero que logran con el objetivo primordial de estas fechas: Recordar a nuestros difuntos.
Y es que más que recordar a la gente que ya no se encuentra con nosotros, más allá de los cementerios repletos de Cempasúchil y los altares, la esencia de estas fechas es rendir tributo, un gracias a toda esa gente que algún día formó parte de nuestra existencia, pero por azares de la vida y el destino dejaron de estar entre nosotros, recordar es vivir y siempre que exista una anécdota que nos recuerde a ellos nos robarán una sonrisa, un suspiro, un infinito agradecimiento o una enorme tristeza, pero su espíritu aun vivirá entre nosotros con el simple recuerdo.
Esta temporada es única porque son días llenos de flores, del tan sabroso pan de muerto, de las calaveritas y del penetrante aroma que envuelve a los altares tan coloridos, que muchas veces nos hace sentir melancolía, todo adornado con una pizca de la picardía característica del Mexicano. El toque mágico se ha ido formando a través de los años con las particulares celebraciones dependiendo del lugar en México, atrayendo la atención de más de uno fuera de los territorios del país por tan llamativo y original conmemoración.
Sin embargo aun en México, la fiesta de halloween -o noche de brujas- ha conseguido llamar la atención de más de uno al grado de que muchos esperan estas fechas para celebrarlo, pasando a segundo término nuestras costumbres, poniendo en riesgo una tradición que NUNCA debe morir en las futuras generaciones de Mexicanos.
A veces la mayoría de la gente lo relaciona con algo religioso antes que tradicional y por eso es menospreciado con frases como: "los muertos, muertos están". Pero ¿a quién no le gustaría "regresar", ver nuestra foto en un altar y degustar los platillos favoritos en vida, o simplemente ser recordados con cariño? no olvidemos que las obras y hechos perduran, las personas se van. Y si la vida no existe más allá de la muerte, ¿qué importa? son nuestras tradiciones, la herencia mágica de nuestros antepasados, no hay que dejar que desaparezca, su futuro está en nuestras manos.
Atentamente: Alguien orgulloso de sus tradiciones.